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martes, 1 de septiembre de 2015

LOS IRREGULARES POR CARMEN MORENO


Dibujo del artista gaditano McNolo Moreno



Los irregulares & Jack
Carmen Moreno
Hacía una hora que los trabajadores se habían marchado. Llevaban meses trabajando en la City & South London Railway. Todas las tardes,a las cinco, volvían a los lúgubres hostales, en los que cuatro o cinco hombres compartían una pequeña habitación oscura, con paredes cubiertas por la suciedad de sus cuerpos, el moho que crecía a orillas del Támesis, y la despreocupación de su dueña. Justo una hora después, los seis chicos ocupaban uno de los pequeños túneles excavados.
Ataviados con abrigos viejos que usaban a modo de cama, y las escasas vituallas con las que habían podido ir haciéndose a lo largo del día, tomaban posesión de los espacios que iban ocupando en silencio.
    —Muy bien —dijo Wiggins—, poned aquí lo que hayáis conseguido. —Señaló su abrigo con la mano.
Samuel dejó con cuidado un pan que aún olía a leña, robado de la tienda de la señora Magpie, una vieja de nariz aguileña que, alguna vez, la había emprendido a golpes con el pequeño Dalfied.
    —Esa vieja urraca se lo merecía —dijo Samuel ante la atónita mirada de sus compañeros. 

lunes, 31 de agosto de 2015

LOS IRREGULARES SEGÚN ELIA BARCELÓ


Imagen del artista gaditano McNolo Moreno y que será
sorteada entre los compradores del libro en la preventa.



Una mujer respetable
Elia Barceló

Acaso sorprenda al lector que esta humilde crónica, aunque referida a nuestro admirado Sherlock Holmes y escrita en primera persona, no se deba a la pluma del merecidamente famoso doctor Watson, sino a la mucho más modesta de este servidor, M. Wiggins, que en su juventud, tanto tiempo atrás, tuvo el honor y el privilegio de ser algo así como el capitán de los Irregulares de Baker Street.
En la época a la que se refiere mi relato, yo debía de tener unos catorce años, aunque la vida en las calles y la dura lucha por la supervivencia me habían forjado hasta el punto de que parecía bastante mayor, casi un hombre adulto. Sin habérmelo propuesto nunca, había conseguido reunir a unos cuantos chicos tan desgraciados como yo, pero más pequeños, en una especie de familia que nos permitía comer casi todos los días y que, gracias a nuestro empeño en luchar juntos, y a trabajillos sueltos que el señor Holmes nos encargaba, nos daba también una sensación de unidad y pertenencia que nunca antes habíamos tenido. 




*Si queréis saber más de la preventa de Los Irregulares debéis escribirnos a cazadorderataseditorial@gmail.com