LOS IRREGULARES DE BAKER STREET

miércoles, 18 de noviembre de 2015

FESTIVAL EÑE Y UN AÑO DE VIDA


Va a hacer un año que comenzamos con Cazador de ratas. Desde nuestro primer libro, firmado por Juan Guinot, hasta ahora mucho ha llovido y mucho hemos aprendido, aunque aún nos falta mucho camino y mucho conocimiento por adquirir.

2015 ha sido un año importante para nosotros porque ha marcado nuestros primeros pasos, ha hecho que conozcamos mejor el mundo editorial, a los autores y a nosotros mismos, pero ha sido importante porque hemos encontrado la complicidad de autores de la talla de Elia Barceló, María Zaragoza, Juan Guinot, Mauricio José Schwarz, Iñaki Echeverría, Esteban Castroman (Castroboy como nombre de su identidad secreta), la enorme Gabriela Cabezón, Antonio Sachs, un tal Relda, Tatiana Goransky, Eduardo Cruz Acillona, Miguel Baquero, el maestro, Juan Ramón Biedma y todos los que hicieron posible uno de los proyectos más ambiciosos, Los Irregulares (Juan Guinot, Mercedes Rosende, Kike Ferrari, Rodolfo Santullo, Alejandro Castroguer, María Zaragoza, Cristina Jurado, Daniel Pérez Navarro, Elia Barceló, Ángel Olgoso y Lem Rya.
Y ha estado la prensa, que nos ha mimado, nos ha cuidado y nos ha mirado que era lo más importante en nuestro primer año de vida. Y las librerías que confiaron en nuestro catálogo, como los distribuidores y las imprentas (Cimapress y Estugraf con Mariano y Roberto a la cabeza y que forman parte de la familia). Y las editoriales amigas, y los amigos editores que no sólo nos ayudaron, nos han enseñado a ser un poco mejores.
Y, lo más importante, hemos encontrado la complicidad de VOSOTROS, LOS LECTORES.

Nos invitaron a Barcelona Negra, Granada Noir, Semana Negra de Gijón, Eurosteamcon de Barcelona, Semana Gótica de Madrid, Feria del Libro de Sevilla, Feria del Libro de Cádiz, Las jornadas de literatura de Écija y, al fin, el Festival Eñe.

No puedo decir qué encuentro fue más importante para nosotros porque en todos nos hemos sentido bien, hemos sido felices y hemos sellado pactos, firmados contratos y hecho amigos. Porque, al final, si una editorial no prima al ser humano por encima de la industria no se diferencia en nada de la  del coche, o del hierro.

Hemos intentado cuidar todas y cada una de las obras (a veces, no nos salió bien) porque nuestros autores son únicos, especiales y tienen un valor propio. Y hemos apostado por la calidad. Por supuesto, la crítica, a veces, no estuvo de acuerdo con nosotros, faltaría más. Nunca hemos recibido una mala crítica como un ataque, sino como una oportunidad de seguir creciendo, así que todas han sido bien recibidas.

Cerramos el año acudiendo a Eñe, el festival de editoriales independientes más importante de España. Y vamos con el agradecimiento a quienes lo organizan, coordinan e intentan que algo que es una locura, no lo sea tanto. Nos vamos al Círculo de Bellas Artes con la cabeza alta y ganas de seguir aprendiendo, de seguir avanzando.


Os necesitamos para poder seguir siendo, para poder existir, para poder mejorar. Sin vosotros no somos nadie.

Permitidme que señale especialmente a algunas de las personas que han estado o están en esta aventura: Mar Goizueta (la subcomandante, mi mano derecha y la de "Mar, por Dios, estoy en X, hazlo tú"), Jean Sroka (la alemana que siempre pedía más trabajo), Adrián Alonso (el primero en poner imágenes a las palabras), José Manuel Jaén (pon comas, quita comas, "quilla, esto no es correcto", un amigo), el grandísimo Paco Mármol al que no sólo respeto sino que amo profundamente,  la nueva incorporación Manuel Moreno (cómic, cómic, cómic, cómic, más cómic por favor...), nuestro abogado el mejor abogado del mundo porque es un poco cabroncete Enrique Montiel (la sinceridad es un plus), y a la mujer en la sombra, la que se traga los marrones sin tan siquiera ser nombrada, Yem Goizueta.

Gracias a todos porque ha sido mágico y espero que sigamos haciendo magia juntos.

El año que viene más y mejor, ¿no?


Carmen Moreno
directora editorial 

martes, 20 de octubre de 2015

EL TIGRE DE MARÍA ZARAGOZA YA SE PASEA ENTRE NOSOTROS.




DIARIO IMAGINARIO DE LA MUJER TIGRE


María Zaragoza no es sólo una de las voces más personales de este país, sino que es una de las novelistas más versátiles que he conocido nunca. Su mundo pasa por otros que son creados desde una de las mentes más brillantes que haya podido conocer.
            El diario íntimo de la mujer tigre es un libro poético, que hace las veces de maquinaria de ahondamiento. Lo que ese fragmento de suelo perforado nos muestra no es más que el principio de una voz poética que ha surgido desde la templanza y el saber hacer.
Con este libro da una vuelta de tuerca más a su creación y nos acerca a su lado más lírico. Lo onírico por encima del suelo; la verdad como acto de creación metafórica y, sobre todo, el desamor convertido en buena literatura.
A sus 33 años, María Zaragoza, no es sólo una de las voces más personales del panorama actual de este país, sino que es una de las plumas maestras que habrán de escribir una parte de la historia.

Después de muchos días tomando medicación, he encontrado un grito que llevaba nombre, he hallado un mapa que llevaba mi cuerpo enganchado y un juguete en un cajón que se apellidaba como yo.

Han pasado las horas tempranas en las que la felicidad era una pequeña mentira a la que nos agarramos tan fuerte que la transformamos en otra, una más teñida de verde y rojo, una verdad a medias. Nos hemos metido en el río hasta la cintura y los cangrejos se nos han enganchado a las piernas a ti y a mí. Y ahora, de nuevo, somos distintos. Escuchamos canciones en nuestro pecho, aunque tú no cantes ya y yo ya no baile. Somos los de antes, pero ya no somos los mismos.
(María Zaragoza, “El tigre María se lame las heridas como mejor puede”)

PRESENTACIONES Y LECTURAS:
27/10/2015 a las 19:00 en QiQ (Cádiz Norte)
29/10/2015 a las 21:00 en Diablos Azules (lectura de algunos textos) (Madrid centro)
19/11/2015 a las 19:00 en FNAC de Sevilla (Sevilla en concreto)

jueves, 8 de octubre de 2015

LA PARADA DE LOS MONSTRUOS

En 1932 Tod Browning dirigió Freaks (La parada de los monstruos en España, Fenómenos en Hispanoamérica) con la Metro. Harry Earles le sugirió la posibilidad de adaptar el cuento de Tod Robbins Spurs. 
Ni que decir tiene que, siendo la sociedad norteamericana de aquel momento una de las más conservadoras, y más reprimidas a nivel moral y económico, la película fue un gran fracaso de taquilla.
No sería hasta 1960 cuando la película se convierte en un film de culto, tras un pase especial que se llevó a cabo en el Festival de Cine de Valencia. Digamos que España, por aquellos años, ya no podía imaginar peores monstruos que los que les gobernaban.
La película utilizó a personas con deformidades físicas y mentales reales.


Ahora llega a nuestra editorial este libro de un tal Relda (a lo mejor es un monstruo. No: ES UN MONSTRUO) que comprende a los de su especie perfectamente.

YA A LA VENTA EN NUESTRA WEB.

PRESENTACIÓN EL 14 DE OCTUBRE EN SEMANA GÓTICA DE MADRID.



La parada de los monstruos es un libro de poemas que muestra la monstruosidad que encierra el ser humano.

SÓLO SE IMPRIMIRÁN 100 ejemplares SIN POSIBILIDAD DE REEDICIÓN.

Relda nació en Lisboa, aunque sus padres son españoles y se ha criado en algún lugar de “este infame país. No quiero decir que haya países que no sean infames. Cualquier límite impuesto por las mentes coaccionadoras y torturadas del hombre lo es.”

La vida para él está plagada de monstruos. Algunos de estos monstruos son amables, como el caso de Frankenstein; otros son incomprensibles como la condesa sangrienta; otros, simplemente son temidos y odiados, el Poder. Y el monstruo: Drácula. Sobre ellos, Relda (cuyo nombre espero poder descubrir algún día), construye una suerte de libro de mitos que derruir.

“Me interesan los monstruos porque tú eres uno. Yo lo soy.

Hay que joderse, tanto esfuerzo puesto en nosotros por parte de la sociedad, de nuestros padres, para que acabemos siendo monstruos.

SÍ, ERES UN MONSTRUO.”
(Relda)


jueves, 1 de octubre de 2015

PRESENTACIÓN EL EFECTO TRANSILVANIA EN LA FNAC DE SEVILLA. HOY A LAS 19:00. MAESTRO DE CEREMONIAS FÉLIX G. MODROÑO.

Y, por supuesto la presencia de Juan Ramón Biedma, Leticia Morgado y alguna sorpresa.












‘El efecto Transilvania’, una Sevilla gótica de espada y brujería

Juan Ramón Biedma presenta su novela en FNAC

30 SEP 2015 / 23:56 H.


  • ‘El efecto Transilvania’, una Sevilla gótica de espada y brujería
    El escritor sevillano Juan Ramón Biedma, autor de ‘El efecto Transilvania’. / El Correo



FNAC Sevilla acogerá esta tarde (19.00) la presentación de una nueva edición de la novela El efecto Transilvania, del escritor sevillano Juan Ramón Biedma, que estará acompañado por la ilustradora del volumen, Leticia Morgado.
Publicada en 2008 por Rocaeditorial, en ebook por Palabaristas y en audiolibro por Booka Audiobooks, la obra vuelve a ver la luz en el sello Cazador de Ratas. «Esta vez, la novela incluye un cómic, y la ilustradora hará una exposición de los originales en la FNAC; además, tiene un grupo de cosplay y acompañarán el evento con una actuación en la que vendrán disfrazadas con motivos psiquiátricos, ya que la novela es un acercamiento a ese mundo», comenta el autor.
Según Biedma, «al ser de las pocas novelas que tratan en este país de los problemas psiquiátrico en la adolescencia ha tenido un gran seguimiento en determinados sectores», dice. «Está concebida como una novela juvenil, de hecho los chicos suelen leerla como una historia de fantasía y aventuras sin mayor complejidad; pero hay una segunda lectura para adultos en la que se puede explorar el problema del debut de la esquizofrenia en la adolescencia. Por lo tanto, aunque todos sabemos que las patologías psiquiátricas no entran dentro de las temáticas preferidas por las editoriales, el propósito del texto no ha sido nunca crear polémica sino fomentar el conocimiento de este universo», agrega.
Respecto a la versión original, «en esta revisión hemos intentado que la novela llegue a todos aquellos que no la leyeron en su momento. Como han dicho algunos críticos, se podría decir que El efecto Transilvania es una adaptación fantasy de las novelas deLos cinco de Enid Byton, situada en Sevilla y creo que muchos adolescentes pueden reconocerse en ella», comenta.
Una obra que, dicho sea de paso, tiene mucho que ver con otra novela de Biedma, El humo en la botella. «Nacieron como un proyecto unitario, mi aproximación personal a la psiquiatría y a la antipsiquiatría», explica. «En ambas novelas aparecen los mismos personajes, en la primera con catorce años y enfrentándose asombrados al inicio de su enfermedad y en El humo en la botellacatorce años después, tras haber pasado por todo el circuito de desatención sanitaria pública y privada».
Respecto a la presencia de Sevilla como escenario de El efecto Transilvania, Biedma explica que «está en cada esquina de esta novela, una Sevilla gótica y completamente reinventada, eso sí. Con la réplica de una pirámide peruana, donde está la Torre de los Perdigones, con un inaccesible barrio de prófugos rodeado por el río aproximadamente donde está el Vacie y con un patíbulo en la Plaza Nueva donde están a punto de ajusticiar a una niña de catorce años. Una Sevilla recreada, convertida casi en territorio deespada y brujería, pero muy doméstica y perfectamente reconocible».



miércoles, 30 de septiembre de 2015

NOS CAZARÁN COMO A RATAS


Apuntes sobre El efecto Transilvania de J. R. Biedma.
José Manuel Jaén Bernuz

            A grito de “nos cazarán como a ratas”, los lectores de los géneros más oscuros de la actual novela española se muerden las uñas en sus rincones de lectura favoritos para recibir la que puede ser, sin menosprecio de autores precedentes, la primera gran novela que, en este caso, reedita Cazador de Ratas, la inmensa El efecto Transilvania de J. R. Biedma. El autor sevillano no ha querido que una de sus obras cumbre caiga en el olvido, y regresa a formato papel de la mano de la emergente editorial gaditana.
            Retomando de nuevo las palabras del propio Biedma, El efecto Transilvania recrea, en una Sevilla casi retrofuturista, una atmósfera “irrespirable como una pesadilla dentro de otra pesadilla”, una pesadilla que viven Eme y sus cuatro inseparables compañeros de colegio, cinco adolescentes —reviviscencia quizás, de la famosa saga de Enid Blyton, Los Cinco—. No obstante, cuando hablamos de retrofuturismo, no lo hacemos desde el punto de vista genérico, puesto que, en rigor, El efecto Transilvania no se define dentro de este género sino que amalgama rasgos que la convierten en un híbrido de novela de aventuras, fantástica, negra y de terror. Como tal, esta obra, primera del díptico que conforma junto a El humo en la botella, desarrolla conceptos y desgrana imágenes atrevidas, difícilmente clasificables, y, sobre todo, muy personales.
            Sevilla, 1994, sobre el telón de fondo de un ambiente crepuscular y opresivo que Biedma despliega sobre la ciudad, sus habitantes y sus protagonistas se cierne la sombra de la duda, el miedo, el desasosiego ante una realidad donde la normalidad, por defecto, se convierte en algo extraño. Sin ánimo de profundizar en detalles que pudieran desvelar al lector las claves de El efecto Transilvania, Biedma pone en juego una serie de temas que se precipitan desde y hacia los abismos más insondables de la mente humana. Los paisajes del extrarradio, así como la dura arquitectura de un inédito centro hispalense que se va tiñendo de indigenismo prehispánico, impregnado de un halo fantástico, forman un universo que se consume en la miseria, la oscuridad, la contaminación, el abandono, y la ruina material y moral de una ciudad, como la califica el narrador, muerta.
            El cripticismo con el que Biedma organiza y dosifica la información en la narración alimenta aún más la sensación de angustia y capta desde el inicio la atención del lector y su ansia por atar los cabos que el autor ondea al viento como cometas negras. Los párrafos se suceden con una aparente facilidad, que más bien habría que calificar de agilidad, propia de una técnica narrativa depurada. No hay conclusiones ex abrupto sino vaguedades que van tomando cuerpo poco a poco con la interacción natural de personajes y entorno. Y, en muchos aspectos, sorprende Biedma con un estilo negro digno de grandes como Paul Auster o Neil Gaiman, y una poética de la decadencia a la altura de clásicos del género gráfico como James O’Barr o Frank Miller.

            El efecto Transilvania, título cuyo significado tampoco vamos a descifrar aquí para permitir a los no iniciados en la narrativa de J. R. Biedma un acercamiento virgen a este volumen, supuso la consolidación de un peso pesado de nuestra literatura, y volverá, sin duda, a despertar sensaciones intensas en los lectores que se acerquen de nuevo a sus páginas, impresas por Cazador de Ratas para no dejar en el olvido esta obra imprescindible en la novela negra-fantástica.

lunes, 28 de septiembre de 2015

UNA ÚLTIMA CUESTIÓN

Así de bonito lo cuenta Óscar Lobato en el prólogo que escribió para Una última cuestión.



 Recordad que podéis comprar cualquier libro de Cazador de Ratas en la tienda.

Una novela negra es más que un libro.  Contiene una puerta al otro lado del espejo, un pasadizo a lado sombrío de la vida.
Más allá del mero entretenimiento intelectual, una buena novela negra abriga en sus entrañas una furiosa mirada a la existencia, esa rabia callada que denuncia y se convierte en una estocada a las entrañas de un mundo complaciente.
Por eso resulta difícil escribir buenas novelas negras. Tanto que los eruditos siguen discutiendo, aún hoy, cuáles sean sus requisitos, sus cánones y sus antecedentes. Un afán estéril pues toda buena literatura destila siempre esencias de novela negra.
Bastaría sólo con examinar a esa Clitemnestra,  presta a asesinar a un marido adúltero y que dio muerte a una hija en común. (Un fulano, por cierto, que se llamaba Agamenón y eso constituía por sí sólo motivo bastante para convertirlo en fiambre). Fluye tanta esencia negra por los clásicos, como en las páginas de “Los crímenes de la Rue Morgue”.
Cuando “Una última cuestión” caiga entre sus manos, acaso experimente el lector una sacudida visceral. Se debe tanto al buen hacer como a la “trayectoria criminal” de Carmen Moreno, cuyas andanzas literarias le ha deparado ya sobrado reconocimiento y mérito, tanto en poesía como en prosa.
Moreno  — ¡maldita sea!— pinta magistralmente en las páginas de este libro una aguada de claroscuros: el paisaje diluido y preciso de un buen fondo impresionista, el aroma de un barrio de gran ciudad que conoció tiempos mejores.
 Ese panorama ella lo retrata con pinceladas rápidas y precisas pues, a la postre, es sólo el escenario adecuado de una balada enigmática. Pero sabe mostrarlo con la precisa maestría que sólo da el conocimiento de mucha y abundante literatura del género. Y ese entorno presta al lector, al visitante de esta historia,  los olores, sonidos y la memoria del enclave, sin olvidar que se trata de un artificio de acogida. Un soporte para la intrigante parada de criaturas, que desfila por los párrafos de la obra.
El gran regalo de Carmen Moreno es, sin embargo, su protagonista. Un personaje fascinante, duro y, a la par, entrañable de puro cotidiano.
 Verónica Lago se  nos desvela como una de esas criaturas forzada a batirse, cada mañana con una realidad agitada Uno de tantos seres a quienes el FMI, el BCE, el Míbor y……………………………………… (escriba sobre la línea punteada el nombre de sus cabrones favoritos); han abocado a la sorda batalla de lo cotidiano. Lago es una de nosotros, uno de los nuestros.
La autora consigue este perfil con profundo conocimiento del género, donde asoman, como trampantojos, breves reverencias a los grandes. Pero su enorme acierto ha sido en mejorar y afinar lo aprendido, diseñando a un personaje de hondo calado.
El sólido oficio de la escritora evita la recurrencia de esta su creación y, aun así, puede intuirse en ella el aura y el ánima de todos los pesos pesados del género; desde Agatha Cristhie a Sue Grafton; desde Trevanian y Dashiel Hammett, a Edgard Allan Poe y Giorgio Scerbanenco.
         Carmen Moreno fabula, concibe y engendra a una heroína tan sólida como mitológica. Un guerrero que desafía a los muros de la ciudad rival, blandiendo el astil de una fregona y con el logo de los Rolling Stone sobre su coraza de felpa.
         Verónica Lago, mujer corriente y, a un tiempo, seductora irresistible, se enfrenta a sus fantasmas propios y a los enigmas de un asesinato real. Unos desafíos que afronta transitando un mar de intriga, poblado por sospechosos variopintos, sin más respaldo que el de escuderos cansados, modestos o chuscos, y  aliados brutalmente duros.
         “Una última cuestión” resulta algo más que un sólido juguete literario. Sus páginas preludian el inicio de una de esas sagas, que los lectores ansían.
         Las buenas, las grandes novelas negras, deben ser pasadizos a una realidad paralela. Y un prólogo, un breve escalón de entrada que, con frecuencia, se agradece corto.       
                                                             ÓSCAR LOBATO


miércoles, 23 de septiembre de 2015

LOS IRREGULARES POR DANIEL PÉREZ NAVARRO



Argón Californio
Daniel Pérez Navarro

En Estados Unidos no se acuerdan de la guerra con España de 1898 Woody Allen
Cuéntame un cuento, juégame un juego, fóllame un follo
Francisco-Jota Pérez
1. Nuestro mundo está completamente loco

-Le pondré al día rápidamente, así se hará cargo de la situación. Hace muchos años, la Sección de Macrotecnología diseñó lo que pensábamos era el arma definitiva con la que dominaríamos cualquier conflicto armado durante los próximos cien años, un robot humanoide muy destructor y gigantesco al que bautizamos con el nombre de Magallanes. ¿Ha oído hablar de él?
—Sí, señor. —La puesta de largo de Magallanes tuvo lugar en julio de mil ochocientos noventa y ocho. El lugar escogido fue Cuba. Enfrentamos a Magallanes a una moderna escuadra naval norteamericana. Utilizamos como señuelo nuestros viejos buques de guerra. Al principio nos pareció un éxito. No tardamos ni veinticuatro horas en descubrir que había sido un gran fracaso, una tomadura de pelo. ¿Sabe por qué? 





*Imagen obtenida de divulgacioncientificaytec.blogspot.com

lunes, 21 de septiembre de 2015

LOS IRREGULARES POR MARÍA ZARAGOZA




Corinne
María Zaragoza

1
Frente al pelotón de fusilamiento, Violette Szabo recordaría cómo fue reclutada y pensaría que, después de todo, quizá lo que más le había seducido del asunto no había sido matar nazis, ni vengar a su marido, ni siquiera la libertad. Quizá lo que más le había conquistado de toda la propuesta era el nombre, o más bien el apodo por el que se conocía al Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE): los Irregulares de Baker Street.
No sabía a quién se le había ocurrido la gracia, pero no dejaba de tener un punto simpático pese a todo. Los Irregulares de Baker Street, pero los de Winston Churchill, no los de Sherlock Holmes.
Quizá le hubiese gustado ser una golfa de cara sucia, una sin techo observadora, correteando por el Londres victoriano, aquel del que tanto había escuchado hablar. 

NOTA DE PRENSA. "DRÁCULA. AÑO CERO".

Para los que aún tenéis duda de si debéis entrar en nuestra tienda y adquirir el libro de Antonio Sachs con las láminas (autoría de Francisco José Asencio) y los micorrelatos exclusivos (sólo 20 unidades), aquí os dejamos la nota de prensa para que sepáis más sobre el autor y su magnífico libro.




viernes, 18 de septiembre de 2015

LOS IRREGULARES POR CRISTINA JURADO




Out of context
Cristina Jurado

El día que cumplí siete años, entendí por qué en casa me llamaban Gábriel y no Gabriel o Grabié, por qué tomábamos té a las cinco en punto, y por qué mi padre lucía un bombín en cualquier época del año, aunque viviéramos en una de las zonas más calurosas del sur de España. We are Englishmen, of course!, decía él y yo no sabía a qué se refería.
Cierto que en casa se hablaba inglés, pero hasta entonces no había comprendido que aquel era un idioma distinto al de la escuela. Simplemente, no me había dado cuenta. Entonces empecé a prestar atención y comprendí que Josefa, nuestra asistenta, no entendía lo que decíamos cuando servía la mesa. Llegué a creer que se trataba de una lengua secreta inventada por mis padres para comunicarse conmigo sin hacer partícipe al resto del mundo de nuestros asuntos domésticos.
El origen de los acontecimientos en los que me he visto envuelto recientemente se remonta a unas semanas después de uno de mis cumpleaños, cuando mi abuela Margaret vino a pasar una temporada con nosotros. Era una mujer sosegada, de mejillas sonrosadas y moño tirante que olía a agua de rosas, y que hablaba siempre en voz muy baja.